comunidades virtuales en la educación

¿Qué es una comunidad virtual?
Una comunidad virtual aparece cuando un grupo de personas, una comunidad real, sean profesionales, estudiantes o un grupo con aficiones comunes, usa la telemática para mantener y ampliar la comunicación. El hecho de que la interacción se pueda realizar entre personas físicas pero enlazadas mediante redes telemáticas es lo que lleva a hablar de comunidades virtuales. Así pues en una comunidad virtual:
- Se reúnen personas para intercomunicar mediante ordenadores y redes, interactuando de forma continuada y siguiendo reglas preestablecidas.
- El intercambio de información (formal e informal) y el flujo de información dentro de una comunidad virtual constituyen elementos fundamentales.
- La existencia de comunidades virtuales entre profesionales para el intercambio de ideas y experiencias y el desarrollo profesional y personal de sus miembros, tiene su origen en las grandes posibilidades de socialización y de intercambio personal que proporcionan las redes.
Cuando en nuestro ámbito hablamos de comunidades virtuales, solemos referirnos a las que surgen en los distintos ámbitos profesionales para el intercambio de ideas y experiencias y el desarrollo profesional y personal de sus miembros. La posibilidad y el desafío de compartir miradas diferentes acerca de problemáticas comunes, constituye un espacio privilegiado de aprendizaje de relaciones que suelen configurarse como exigencias más o menos habituales en las prácticas profesionales.
Como se ha dicho, sean comunidades de profesionales, sean los grupos de alumnos que siguen actividades académicas en un entorno virtual configurando comunidades virtuales, lo que requieren es disponer de una red de intercambio de información y el adecuado flujo de la información. Obviamente, muchos de los elementos de análisis que se aplican a las comunidades virtuales de tipo profesional como las que nos hemos referido, pueden aplicarse a las comunidades virtuales de aprendizaje, ya que éstas pueden ser consideradas como un caso específico de comunidades virtuales: Así como en una clase donde profesor y alumno están físicamente presentes se evoluciona de un “conglomerado” a una “comunidad”, aunque temporal durante ese curso, las clases vía Internet se convierten en comunidades virtuales de aprendizaje, comunidades no limitadas por el espacio físico. En este contexto, hay que subrayar la importancia de la colaboración: el objetivo es crear una “experiencia compartida” en lugar de “una experiencia que es compartida”.
Por otra parte, los procesos de enseñanza-aprendizaje desarrollados en entornos digitales pueden plantearse desde perspectivas colaborativas y de construcción del conocimiento, dando lugar, entonces a comunidades virtuales de aprendizaje. Las comunidades virtuales de aprendizaje difieren, de esta forma, de la interpretación común de comunidades porque no están limitadas por la geografía, la industria, la profesión, el sexo, la raza, religión o edad. Las comunidades virtuales de aprendizaje tienen el poder de transcender estas fronteras artificiales, ínter relacionándonos junto con nuestra humanidad, curiosidad y creatividad compartida.
En este caso, las comunidades virtuales de aprendizaje constituirían una alternativa al modelo experto (Ryan, 1995). Desde esta perspectiva, los cursos y actividades académicas desarrolladas en los campus virtuales y otros entornos digitales, requieren de nuevos enfoques más centrados en el alumno y apoyados en la interacción, para poder ser consideradas comunidades virtuales de aprendizaje. Existe mayor probabilidad de lograr comunidades virtuales de aprendizaje cuando se dan una serie de ingredientes críticos, como por ejemplo: curiosidad, indagación; compromiso; deseo de trabajar en colaboración; atención a la experimentación; superación de las fronteras; sentimiento de pertenencia.
http://selfdeterminationtheory.org/SDT/documents/1995_Ryan.pdf
Procesos de aprendizaje y comunidades virtuales
Puede comprenderse que al abordar el aprendizaje en las comunidades virtuales, forzosamente tenemos que atender al aprendizaje colaborativo. Si nos centramos en los procesos de enseñanza-aprendizaje que pueden desarrollarse en las comunidades virtuales de aprendizaje, sean éstas orientadas a grupos (aprendizaje colaborativo entre profesionales, comunidades de práctica, creación colaborativa de materiales y proyectos de investigación,etc.), sean orientadas a objetivos (aprendizaje en entornos virtuales de formación desde perspectivas constructivistas, potenciando la interacción, la participación, la colaboración, etc.), el énfasis se encuentra en la actualidad en:
- La importancia de la interactividad en el proceso de aprendizaje.
- El cambio de roles de los profesores.
- Necesidad de destrezas para el conocimiento.
- Gestión y habilidades para el trabajo cooperativo.
- Cambio hacia un aprendizaje basado en recursos más que en paquetes.
El modelo didáctico de las comunidades virtuales de aprendizaje es el aprendizaje colaborativo, que se centra en el alumno mejor que en el profesor y donde el conocimiento es concebido como un constructo social, facilitado por la interacción, la evaluación y la cooperación entre iguales. Por consiguiente, el rol del profesor cambia de la transmisión del conocimiento a los alumnos a ser facilitador en la construcción del propio conocimiento por parte de éstos. Se trata de una visión de la enseñanza en la que el alumno es el centro o foco de atención y en el que el profesor juega, paradójicamente, un papel decisivo. Adoptar un enfoque de enseñanza centrada en el alumno significa atender cuidadosamente a aquellas actitudes, políticas y prácticas que pueden ampliar o disminuir la “distancia” de los alumnos distantes. El profesor actúa primero como persona y después como experto en contenido. Promueve en el alumno el crecimiento personal y enfatiza la facilitación del aprendizaje antes que la transmisión de información
Los procesos de aprendizaje en estos entornos ofrecen nuevas perspectivas sobre la comunicación educativa. Como señalan Palloff y Pratt (1999), es necesario reflexionar sobre aspectos tales como: contacto y conexión virtuales versus los “humanos”; responsabilidad compartida, roles, reglas, normas y participación; temas espirituales y psicológicos; y aspectos relacionados con la vulnerabilidad, privacidad y éticos ya señalados. Todos ellos presentan nuevas perspectivas en las comunidades virtuales adquiriendo más importancia que los procesos cara a cara.
El docente adquiere una nueva fisonomía, desarrollando estrategias de moderación y dinamización de grupos virtuales. Es decir, desarrolla un perfil de tutor que gestiona el proceso, diseñando espacios de comunicación, y facilita los aprendizajes de los alumnos. Aquí, el verdadero experto será experto en guiar, en la interacción, en la gestión del conocimiento más que experto en contenido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario